¿Los disfraces son solo para carnavales?

¿Los disfraces son solo para carnavales?

Como ludoteca y expertos en fiestas de cumpleaños en Móstoles nos importa que los más pequeños de la casa se diviertan y aprendan jugando. Una vez al año nuestros hijos imaginan que son vaqueros dispuestos a conquistar el medio oeste, doctores preparados para operar a corazón abierto o policías que atan los cabos necesarios para encontrar al ladrón. Pero, ¿por qué vamos a limitar estos juegos solo a los carnavales?

La Psicología del aprendizaje afirma que a partir de los dos-tres años los niños desarrollan el juego simbólico, es decir, imitan situaciones de la vida real y se ponen en la piel de otras personas. Con este tipo de actividades, nuestros hijos desarrollan su empatía, canalizan sus preocupaciones e incluso buscan soluciones a sus conflictos. Al principio prefieren hacerlo solos o con sus padres, pero a partir de los cuatro-cinco empiezan a compartir este simbolismo con otros niños. Tras años de experiencia, como ludoteca y expertos en fiestas de cumpleaños en Móstoles nos consta que a partir de estas edades los niños comienzan a jugar asumiendo roles en grupo. 

¿Cómo puedes estimular el juego simbólico? Una manera de enseñar a tus hijos a recrear situaciones es mediante el uso de disfraces. Cuando el niño se viste de un personaje está dando rienda suelta a su imaginación y su creatividad. Pero, además de divertido, es uno de los mejores métodos para superar problemas de relación como la timidez o miedos infantiles recurrentes (perros, fantasmas...). También te puede dar pistas sobre la percepción que tiene el niño de los adultos de su entorno.

Sin embargo, cabe señalar que nunca has de insistir a un niño para que se disfrace ni mucho menos obligarle a ponerse un disfraz que le dé miedo. Desde Gnomos y Hobbits simplemente animamos a los padres a que no pongan barreras a la imaginación de sus hijos.